Wednesday, September 03, 2014

SANTA LESERA

Descansando
en ojos negros de almendra
tu piel
mi sed infinita

espasmos
gimiendo profundamente
mareas fulgurantes
milenarias

presa de animal
que la poseyó
se marchó inhóspita
infinita y trivial

subío al medio día
dormida
toco sus labios
yo los míos



Sottua

Thursday, July 31, 2014

El cuento de la promesa

Había una vez un Lucho que vivía en una ciudad gris, de escaleras de plástico negro de puntas amarillas. Las gentes que le habitaban vestían chaquetas grises, chaquetas negras, bufandas café, rojos color sangre opaca, colores opacos de gentes apocadas, tristes y frías.
Era una ciudad en blanco y negro, de calles grises, edificios café claro, de aves plomas, de un río café, aguas pobres contaminadas que cruzaban el centro de sus vísceras, era invierno en ciudad ploma de cemento.

Lucho le dio la última fumada a su cigarrillo, lo tiro al suelo, apago con los pies y camino al terminal de buses, en una hora más partía el bus que lo llevaría al sur de su país.
Sonó 'Michelle' en sus auriculares y se acordó de ella.
La sola fuerza del recuerdo de ella disolvía en vaivenes simples una cotidianidad inhóspita. Recordó como ella era capaz de dibujar con risas amarillas conquistas espaciales, pintar con su llanto azul los mas tristes episodios que humano alguno hubiese sufrido y después recordó cuanto reían y como se quedaban dormidos desnudos en el living de su mansión, rodeados de Bolaños, Nerudas, champagne y copas de vino en reserva. Recordó el sonido del viento del mar salado, también la lluvia, el calor de ella y sus manos heladas.
Después se acordó del portazo que le dio en la cara.

Lucho sintió partir el bus bajo sus pies y desde la ventana se quedo mirando a dos amantes que se despedían como pidiendo y se decían: 'Próxima semana nos vemos' o 'Vuelvo y te lo meto'. Algo así entendió se decían en medio de balbuceos, abrazos temblorosos y promesas que vio como volaban imprecisas y tenues, cuan pompas de jabón.
Promesas simples, tímidas y entendió que así se hacían las promesas verdaderas, él, que ya había olvidado prometer.
El Soto

Thursday, February 20, 2014

La muerte enamorada

La muerte se enamoró
de mis pasos
se enamoró cuando me vio
bajando los cerros perdidos

Después la muerte
se obstino
de no tocarme pudo
a mi padre beso de espanto

Encantada la muerte me vio llorarle
fascinada la muerte me vio llamarle
se quedó a mi lado
silenciosa de amor

La muerte me amaba
mis pasos contaba
las horas del encuentro
mirada mortal !

Ahora la beso y le digo buenas noches
no se vaya enojar la muerte
y me de un día de estos
un beso mortal.


El Soto




Mi lucha

La Lucha
le prestó "Mi Lucha" de Hitler
al Lucho
que no luchaba

En la cárcel
te das cuenta
hay que estar ahí
Lucho

Tu sabes
te van a sacar la chucha Lucho
igual no más
en pedir no hay engaño

Igual se acostó al lado de ella
que se quedó quietecita
esperando desde siempre
tu respiración

Ahí se quedaron
abrazados
hasta el amanecer
hasta desaparecer


El Soto


El cuento de la suma y la resta

Ese día Lucha abrazó al Lucho y le dijo que la felicidad era eso, sólo un instante.
Lucho pensó en la felicidad, sumo las veces que había querido ser feliz y las que resto a las veces que no había sido feliz.
Pensó "¿Qué es la felicidad?", al momento comenzó a sonar en la radio "Mejor no hablar (de ciertas cosas)" de Sumo. La pelada de Luca Prodan le recordaba los niños con cáncer. "¿Serán felices los niños con cáncer?".


Yo creo que si - dijo un demonio.
Yo creo que no - dijo un ángel.

En efecto, Lucho miró un ángel y un demonio ambos dos apoyados perfecta y hermosamente en cada uno de sus hombros desnudos, discutíendo entre ellos.
Se cagaron de la risa, se cagaron de la risa del Lucho. El ángel precioso, el demonio hermoso.

"Sumando restando, sin cuenta y sin cuenta" díjose el Lucho.


ElSoto

Thursday, November 28, 2013

El cuento de la princesa caballero

Si me preguntáis en dónde he estado
debo decir: "Sucede".
Pablo Neruda


Había una vez una pintora que se podía morir de cualquier cosa, menos de colores. Solía decir: "No creo en las relaciones basadas en las promesas". Les hablaba a todos de la princesa caballero, todos le decían que no conocían dicha serie televisiva infantil, donde los personajes y capítulos de su televisión imaginaria creaban las más insólitas historias. Como ellos nunca habían visto princesa caballero, no podrían entender que desde aquél entonces las cosas se comenzaron a transformar en colores.

Bajó el antiguo ascensor de un antiguo edificio de una antigua avenida Pedro Montt atestada de comerciantes ambulantes y se fue caminando a la feria, llena de piltrachas de mil pesos. "todo a luca" se decía mientras caminaba un Domingo cualquiera, de un Valparaíso único .

Las gentes solo colores. Había un señor amarillo que la molestaba sin cesar, otro azul de medio día que la piropeaba, pero a ella le gustaba el chico vestido de negro. Solía besar besos de pintores, los besos estos se le arrancaban de los labios con una rapidez que no dejaba de sorprenderla y se depositaban trémulos en labios de cantinas pintorescas. Gustaba de la poesía y cuando la escuchaba oía colores

Ayer despertó llorando de forma colorienta. Al principio salió tímida una lágrima blanca sincera, después varias gotas amarillas de locura intensa, como saltaban las lágrimas de colores ! Mancharon la pieza que quedo convertida en una mezcla de todos sus colores llorados. Le extraño ese llanto amarillo, ya que recordaba llorar con más frecuencia el amarillo verde violeta.

Darse cuenta que le faltaban mas colores para llorar en forma más colorienta, le hizo llorar con mas vehemencia.


El Soto




Wednesday, October 02, 2013

de tumbo en tumba

Me dedicaré a visitar las tumbas de los poetas vivos.

Primero Cementerio General, Santiago de Chile, nicho 44 sin cuerpo de Pablo Neruda. Después Uruguay, fumaré marihuana libre, en silencio y melancolía. Reiré como un loco junto a Mario Benedetti. Nicaragua y la tumba de Rubén Darío, que no daría!. Después a París en barco , ahí conversaré con tantos, de tanto.

Terminaré mi recorrido ebrio, sobre la tumba de Lucila de María del Perpetuo Socorro Godoy Alcayaga en Nueva York.

Como pueden ver, a puros tumbos de tumbas.

El Soto

Sunday, August 18, 2013

El cuento de Neruda

"Neruda está vivo". Así cara de raja el lucho le contó en medio del bullicio del bar, con ojos vidriosos, aliento etílico y la costra blanca de cocaína en sus narices, la brutal noticia. Que tal cual sus palabras sonaban, efectivamente como le había escuchado, que los curaos siempre dicen la verdad, que era cierto: "Neruda está vivo".
Le contó un amigo de el, que esta casado con la Margarita, hija de la Señora  Juanita, esta (ella) en sus tiempos mosos había sido amante del hijo del chófer de Neruda y este en una de las tantas noches de desenfreno alcohólico deslengüado le había contado Neruda estaba vivo. Que este vivía en New York y era un chulo, así como los negros, un chulo de veritas. Neruda ya no escribía poesía, sólo se ponía tocar armónica bajo la mirada de una luna quisquillosa.
El Lucho insistía, que era cierto, por algo el chofer de Neruda había hecho exhumar nuevamente su cuerpo en el extranjero, que acá en Chile todas las autoridades sabían que Neruda estaba vivo y era un chulo, pero que no decían nada a nadie porque les daba pena la gente, por que les daba pena Chile.

A Lucha le afecto saber que Neruda trabajaba como chulo, jamás lo hubiese imaginado.
Llego a su casa agotada, con la cabeza zumbando después de haber llorado tanto y  rompió en mil pedazos "20 poemas de amor y una canción desesperada" que Lucho le regalara para su cumpleaños. Lentamente, a veces se detenía en medio de llantos ahogados, comenzó romper el libro. Primero con pena por sentirse tan tonta, con pena por sentirse tan cabra chica, después con pena y desilusión por Chile, porque nos han mentido toda la vida. Después  comenzó a romper el libro  con rabia, pensando que el Lucho siempre le mentía, luego empezó vociferar en voz alta que no lo podía creer, que Neruda era un maldito chulo, que todos estos huevones son iguales, ¡Que lo único que le importaban eran las putas!.

Se quedo en silencio, en medio del cuarto sintiéndose esclava de Neruda y sus palabras, se calmó, tomó en sus manos 'Confieso que he vivido' y se fue a cagar al baño pensando "Estamos cagados, Neruda esta vivo".

El Soto

Saturday, June 22, 2013

No more morbid, please!

Mas roñosa que ruidosa
Mas ausente que presente
Chaqueta negra de vinilo pobre
Mujer sola alcohólica


Las solíamos encontrar
varadas
disponibles y cuantiosas
en bares porteños apocalipticos apocados

sin leerles poesía
sin hablarles de filosofía
les tomábamos las manos
y en silencio las llevábamos a los baños

Se nos pegaba su tristeza blanca
y nuestros penes alegres
quejosos penosos
contagiados

Luego venían otros
bailábamos cueca entre todos
estafadores y poetas
músicos y ladrones

Los días martes en la mañana
todos iban a trabajar
y nosotros no parábamos de reír y soñar
con nada mas que tomar


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Ese día

Desperté recogiendo pobres y tristes palabras de la escarcha verde de tus ojos, como vendas gastadas, húmedas y tibias, ese verbo desangrado del amor colgaba de tu cuerpo desnudo, mármol blanco. Me dedique a recorrer el bosque de palabras que eran tus silencios, por si encontraba un espacio donde poder dejar mis versos en tus besos, que como gusanos te comerán hasta los cuescos y sin darte cuenta, tu alma llena de mis palabras.

Después me iré, siempre me voy, es rico irse.


koteNet

Monday, June 03, 2013

Historias de putas

Había una vez un puto y una puta
puta que la pasaban bien
puta que se reían
puta los putos felices

se querían putos
más siempre se puteaban
"puta que soy puta!" - le gritaba el puto
"puta que soy puto!" - le gritaba la puta

a pesar de sus putares
felices en el andar díscolo
aferrados de risa pasajera
tomaban como putos condenados

tomaban a deshoras
tomaban lo que no se debía tomar
tomaban delante de quienes no se podía tomar
tomaban dormían puteaban

pero el puto amaba mas que puta a la puta
y le gustaba porque era puta
y a la puta, puta que le gustaba el puto
el puto mas lindo

cuando la puta me contó la historia
puta que hay historias lindas!
después de pagarle lo acordado
pensaba: "Por la puta!, nadie me quiere"


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Sunday, May 26, 2013

koteNerd

me
no quiero ver gente
no quiero gente
no gusta la gente mucho
mi

Sunday, April 21, 2013

"Despreocupados, irónicos, violentos –así nos quiere la sabiduría: es una mujer, ama siempre únicamente a un guerrero" Friedrich Nietzsche

El cuento de tribilín

El televisor encendido y en la pantalla visualizándose una película de tribilin titulada "Goofy (1942) - El campeón Olímpico". El viento del secador de pelo golpeando el brazo de un disfraz rojo, atando los cordones de unos zapatos enormes y ridículos, las manos blandas, grandes y con cuatro dedos, el closet lleno a rebosar del mismo disfraz.

Se mira al espejo y es un tribilin, un disfraz ordinario, no un tribilin de verdad esos de Disney, sino un disfraz pobre gastado por el uso diario. Es un tribilin Chileno.

Sale a la calle empinada y frente a el Valparaíso y sus casas diminutas, el mar brillante se extiende total y completo a su vista amplia y sus ojos redondos de plástico de mala calidad miran un puerto de verdad.

Con su dedo indice levantado indica a un colectivo se detenga, un auto que parece un escarabajo negro recorriendo cerros, escarbando, subiendo, bajando y vomitado gente. Vehículo manejado por un chofer que también es un tribilin de color amarillo, el colectivo no se detiene, va lleno de tribilines.

Decide bajar el empinado cerro a pie escuchando 'Shrivel-Up' de DEVO. Imágenes se vuelcan sobre su cabeza, recuerdos de un carrete roñoso de escalera porteñosa, de vino en caja y ella, el recuerdo tribilinezco de ella, la tribilina más linda del cerro.

Después empujones, gritos, balas, sangre tribilinezca en el suelo, sangre roja tribilina, de ella su amada.


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Monday, March 18, 2013

aviso des clasificado

joven soltero busca mujer hipotecada
en banca rota
con la cabeza rota
con la mirada rota

para que ayude
con un poco de furia
algún ánimo poco
susceptible, inanimado

divertido
vigoroso
buen lector
divertimentos varios

ojalá mujer llorosa
de barro de cerro
gata mañosa
caliente

de amaneceres lúgubres
de besos de siglo pasado
de lunas rojas
que odie


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Enredos sociales: de como volví a twitter


Enredos sociales: de como volví a twitter
Volví usar twitter (@kotenerd). Es la única red social, incluso atrevería decir username, donde mi login no es kotenet, ya eso produjo una serie de problemas. No podría twitear con mi otro yo digital, ya tengo otro yo digital, esto supondría alimentar otro yo digital, serían dos yo digitales y eso ya no me gustaba y bloqueo mis primeros intentos de twitear. Buscando nuevos rumbos sociales virtuales volví nuevamente a twitter, entusiasmado comencé a seguir gente y elementos de contenidos interesantes. Twitter no es tan invasivo como otras redes sociales (léase Facebook), no me pide mis contactos, no hay chat, si hay una cosa como mail donde la gente te agradece los estés siguiendo, eso lo hacen las empresas por imagen, no sé si se puede escribir y mantener una especie de chat con ese usuario.

Acá solo importan los 140 caracteres, donde el contenido y frecuencia de estos es todo. Comencé agregando todos los periódicos chilenos, todos los candidatos presidenciables, todavía no agrego a Bachelet, ella sería una especie de precandidato presidencial, ya que todavía no es candidata. No tengo ningún amigo de facebook en twitter todavía, koteNerd no se junta con koteNet.

El primer eliminado fue @publimetro, saturaba de noticias irrelevantes cada dos minutos, parecía spam de LUN. El segundo eliminado fue @copano, que manera de decir pelotudeces por la red, a cada noticia del momento, venia su tweet fome ¿Y tiene tantos seguidores?

Me gustan los tweets de: @GAM, @Microsoft, @Emol y @Jaidefinichon (que lata no poder visualizar gifs animados en mi navegador móvil).

No agregado @poeta alguno.


koteNerd

Wednesday, February 27, 2013

Un infierno celestial


Díjome el Padre amado: "Este mundo un infierno es".

Le discutí larga y duramente tamaña desconfianza en la humanidad y la esperanza bendita de transformación espiritual, redentora. Que su discurso era el de un viejo sin ideales, que su conformismo incitaba el discurso de las clases dominantes. Que yo si creía en la humanidad y cual Cristo, mi vida por ella.

Han pasado 4 años de su muerte y la fuerza de su afirmación cobró sentido, vida y razón.

Pero si hemos de vivir en el infierno, debemos vivir en un infierno celestial, en un infierno tremendamente feliz. Hacer de este infierno un lugar para vivir y educar hijos en medio del fuego y las balas, sabiendo que lo único que va quedarles será el amor entregado.

Plantar rosas blancas en medio de las llamas y podredumbre de los muertos, darse un beso romántico bajo una luna roja en medio del llanto y los gritos de espanto de las almas en pena, caminar por la playa de los muertos eternos tomado de la mano de tu amada, ir a la tumba de Neruda y escuchar su prosa gritada por mil demonios!


Oh Padre mío, cuan hermoso infierno mis ojos ven !!



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Thursday, August 02, 2012

El cuento de Soledad



La neblina helada como un colchón de algodón posándose sobre la ciudad, los eucaliptus incrustados al cerro y las casas colgando débiles y precarias, aferradas de olvido y silencio daban la impresión de estar siempre distantes, sobrecogidas de viento porteño y olor a mar. Valparaíso se desperdigaba con esplendor por toda la conciencia de Soledad, mientras bajaba apurada las escaleras camino al plan, debía comprar un kilo de pan batido y pagar las cuentas de luz y agua. Esa semana Mario le había dicho quería terminar una relación de mas de 12 años, cansado de las interminables peleas o siempre nuevas desconfianzas, pero algo así le había dicho.

Palpo el hijo que llevaba en su vientre y se sintió tan sola como un perro callejero, como una escalera bajo la lluvia torrencial, como una roca golpeada por el mar violento.






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Thursday, July 12, 2012

El cuento del lobo

Había una vez un lobo profundamente perturbado. Es que todo había cambiado desde que las caperucitas locas y rojas evocaron libertades, aburridas del mismo final, de la misma tragedia griega. Al comienzo siempre fue un honor para las caperucitas salir del umbral de la puerta materna camino a casa de abuelita. Se les seleccionaba y preparaba para ese crucial momento de sus vidas, toda su vida: Aprender a dar saltitos cantando por el bosque llevando la canasta sin que esta se cayera, aprender a mantener una conversación coherente con el lobo sin que este se las comiera, aprender el camino a casa de abuelita, aprender actuar para evocar el “¡Y qué dientes más grandes tienes!” en forma convincente, inocente y real. Pero todo comenzó a cambiar cuando una caperucita volvió sola y toda mojada por la lluvia de vuelta a casa de su mamá, con canasta y todo. Se había negado ir a casa de su abuelita, se había negado a ser devorada por el lobo, se había negado a mantener el mismo relato estúpido de antaño, era primera vez que una caperucita no había logrado el cometido. Esto provocó discusiones acaloradas entre las mamas de las caperucitas, algunas decían que se había llegado a un extremo de indecencia y se debía castigar con toda la fuerza de la ley a esta caperucita rebelde y otras vieron en esa actitud, la consigna de una nueva lucha, fraguada en la repetición incesante y vulgar de seguir con el mismo cuento toda la vida, por fin serían dueñas de su propio cuento.

Así se llego a un consenso y se creo la “libertad de albedrio caperucitana” que consistía en la elección de las caperucitas, una vez que salían de casa, de ir a casa de la abuelita y seguir la tradición (nota: las caperucitas incoloras odiaban la palabra tradición, ya que esa imposición histórica de dominación suponía seguir rebajando la autodeterminación de su propio cuento) o podían elegir lo que ellas quisieran, lo que trajo más confusión a la ya difícil tarea de ser caperucita. “Ustedes saben, que alguien que nunca ha elegido de un día para otro tiene la posibilidad de elegir, más bien se confunde” –se decía nuestro lobo profundamente perturbado.

Y ahí, cientos de caperucitas que no elegían ir a casa de su abuelita, hacían nuevas rutas donde no habían lobos y sólo habían caperucitas, habían algunas que saliendo de casa se escapaban al cerro, al paraíso de las caperucitas donde estas tenían un gobierno manejado sólo por ellas y donde los lobos que eran sorprendidos era asesinados brutalmente, vengando en la vida del desdichado lobo todos los sufrimientos existenciales de las caperucitas. Algunas incluso habían renunciado usar capa, eran las caperucitas incoloras. También las había que usaban capas azules, rojas, amarillas, color arcoíris y de todos los colores y cada día eran menos las caperucitas rojas ya que era muy mal mirado socialmente aquellas caperucitas románticas que creían y querían el cuento del lobo.

Los lobos por su parte, como era de suponer, nunca se enteraron de nada. Seguían saliendo cada mañana, evocando en su imaginación aquellas heroicas faenas paternales donde a veces se comían una caperucita diaria, ahora con suerte se comían una al mes. Poco a poco fueron cambiando su dieta, algunos se hicieron vegetarianos y místicos predicando por los bosques que ya no eran necesarias las caperucitas. Los caminos usados antiguamente ya no eran usados por las caperucitas y los lobos tuvieron que salir a buscar nuevos caminos en lugares inhóspitos y algunos no volvieron más. Otros llegaban con aterradores relatos de caperucitas sin capas, emancipadas que cazaban lobos, los llevaban a sus casas, amarraban su pata a una cama y los tenían barriendo y criando caperucitas toda su vida. Incluso otros lobos se empezaron a disfrazar de caperucitas y comenzaron a usar los viejos caminos abandonados por ellas, con otros lobos escondidos jugando a cazarlas.

Nuestro lobo no daba tregua a tanta historia inverosímil y aún esperaba, agazapado tras los arboles, alguna caperucita con capa roja, dando saltitos inocentes, con su canastita y sueños de niña cantando por el bosque. Solo imaginarlo activaba sus papilas gustativas y se ponía a salivar como un loco, su corazón golpeando con fuerza el pecho, su cabeza zumbando por la presión y su alma romántica se ponía aullar de tristeza, mirando la luna pálida y llena que alumbraba un bosque vacío de caperucitas y lobos, de caminos vacíos cubiertos de musgo, piedras y espinos.

Ese día el lobo poeta salió una vez más a la misma incertidumbre y evocación ensoñadora  o como diría chiwosky: “… en el anodino ejercicio de persistir”. No quiso acompañar a sus colegas lobos a la nueva práctica que consistía en ir a los nuevos caminos creados por ellas, que estaban llenos de caperucitas con capas de todos los colores y caminos sin ningún punto de inicio y fin, más bien como una evocación de rutas anteriores, más bien como un espacio de esparcimiento en el bosque, mas bien como nada y estos lobos se ponían a caminar por esos nuevos caminos y las caperucitas se escondían tras los arboles y los acosaban con preguntas como: ”¿Que hace un lobo como tu en un lugar como este?”. Lo llamaban ridículo, anticuado, viejo loco, pero él no les hacía caso, ganas de ir no le faltaban, pero sentirse acosado por tantas caperucitas y con capas de todos los colores habidos y por haber, lo apabullaba. 

Sentado tras un árbol, concentrado leyendo el poema 1, le pareció ver una capa roja pasar por entre los arbustos, se asusto y tapando su hocico contuvo un gruñido. No podía ser cierto, abrió con cuidado una de sus orejas y escucho un leve murmullo de una vieja canción que hablaba de una vieja historia, volvió a pasar un color rojo por entre las ramas, tiro del libro, sentía su corazón latir a mil.
Corrió con todas sus fuerzas y saltó al camino presentándose frente a ella intempestivamente y le dijo con la voz entrecortada por la emoción, mirándola a los ojos.

- ¿A dónde vas, niña?- le preguntó el lobo con su voz ronca.
- A casa de mi Abuelita- le dijo Caperucita.



koteNet

Saturday, May 26, 2012

El cuento del minero

Ese día Lucho se levantó temprano, apenas pudo cerrar los ojos esa noche, había revisado el teléfono de su polola y encontrado muchos mensajes que su ex pololo le escribía, ese que la dejó para casarse con otra antes que el apareciera en su vida. Mensajes como: "Te extraño, quiero verte" o "¿Nos vemos hoy día?" fueron brutales sentencias que terminaron de revelar lo obvio, tú la engañabas y ella te engañaba. Lo dejó meditando el hecho que nunca hubiera revisado los mensajes del celular de ella, simplemente nunca los había consultado, eso era parte de la estrategia de la indiferencia que atestaba a todas las hembras que le rodeaban; si eres celoso no les gusta, si no eres celoso no les gusta. “¿Qué les gusta? El pico!" - se respondió con rabia, después se dijo relájate, está bien que les guste.
Desde la ventana del avión se quedó mirando el cielo que se extendía melancólico sobre las nubes de algodón camino a Chuquicamata, pensando que lo estaban esperando las mismas putas caritativas y desérticas, esas de pechos morenos y proletarios que atesoran baba y lágrimas mineras.
Al principio fue otra mina más para el hüeveo, de esas que te encuentras cuando bajas del turno, pero poco a poco fue entrando en su vida de orgasmos monótonos el cariño y el afecto, necesarios para alejar el fantasma de la soledad. Él era de la idea que no se debía ir a la casa de la mujer ni la del hombre a tener sexo, siempre el acto debía ocurrir en un lugar neutral, sexo sin casa como solía decir, para no generar afectos y recuerdos innecesarios, pero a pesar de sus pesares terminó despertando en medio de los gritos que ella, Lucha,  diariamente atestaba a sus críos para que se acostaran o levantaran.
Era tan obvio que ella te gorreaba, tantos turnos y nunca decir nada, tantos días sin llamar y nunca se quejaba, pero nunca te importó. Si tú la engañabas y ella te engañaba, ¿Qué te molestaba tanto?, ¿Acaso el no saber dónde estaban esos hombres que engañaban a sus señoras y estas quedaban preñadas esperando y criando hijos, sin jamás serles infiel?, ¿Cuándo comenzaron a conquistarlo todo? Sentías en tu flujo interior la misma certeza de antaño y recordabas la visión campestre, que te revelo ese amor femenino, servicial y puro: "Bajo un parrón, sobre un mesón con mantel de plástico y piso de tierra, había un campesino moreno de brazos gruesos y manos curtidas, degustando una cazuela, muy concentrado en tamaña empresa y a su lado bajo el mismo parrón que lo cubría del tortuoso sol de verano, una mujer sutil, blanca, evangélica pentecostal, sostenía en su mano una pequeña ramita que cada cierto tiempo pasaba sobre el plato de cazuela, espantando las moscas que interrumpían el comer pasivo y silencioso del macho empedernido". Dicha imagen,  como parte del escenario fantástico, se vertía sobre la imaginación de nuestro personaje, obnubilado de infidelidades. 

Sólo una certeza, no eras campesino, eras minero.


ElSoto