Saturday, July 23, 2016

El cuento del metro

Sólo fierro pulido y cemento crudo evocaban la certeza del paso del tren metropolitano, el ruido chirriante de los frenos, deje bajar antes de subir. Cuán gusano socavando tierra se retorcía recogiendo, llegando, cargando piños de gentes molestas, sudadas y apretujadas. No había escogido viajar en metro, como tampoco había escogido evocar esa mañana el recuerdo de ella. Los pobres no escogen.
Se apresuro, se bajo los pantalones en plena estación metro Baquedano y se puso orinar a vista y paciencia de todos. Mujeres compungidas cerraban sus ojos con mueca de asco. Los niños no apartaban su mirada del chorro de orina amarilla y fétida, a pesar del intento de sus padres por bloquear sus ojos ávidos y curiosos. Los guardias no demoraron en aparecer.
Pene viejo, rugoso, volando por los aires, golpeando su cabeza con los muslos de las piernas, cayendo lentamente, salpicando orina a diestra y siniestra, mientras el peso de los guardias se dejaba caer con violencia sobre la humanidad de compungido ser humano que no aguantaba mas las ganas de vivir.

Jose Luis Soto

Sunday, October 12, 2014

Angél A Zulado

Ha vuelto parecer
Azul hermosa
Cargada de tareas
De paso lento

Yo la escucho agradecido
De sus bolsas de supermercado
Ya no me avergüenzo (que vergüenza!)
De la providencia de Providencia

No importa lo que digan
A mi sólo me importa
Lo que yo digo
Y no digo

Cuando tus pasos sean mas lentos
y tus palabras redondas
confusas
corran por las calles

Te llevaré del brazo
Desnudos por Valparaíso
Cada peldaño universo eterno
y te besaré despacio, muy de espacio



José Luis Soto

Wednesday, September 03, 2014

SANTA LESERA

Descansando
en ojos negros de almendra
tu piel
mi sed infinita

espasmos
gimiendo profundamente
mareas fulgurantes
milenarias

presa de animal
que la poseyó
se marchó inhóspita
infinita y trivial

subío al medio día
dormida
toco sus labios
yo los míos



Sottua

Thursday, July 31, 2014

El cuento de la promesa

Había una vez un Lucho que vivía en una ciudad gris, de escaleras de plástico negro de puntas amarillas. Las gentes que le habitaban vestían chaquetas grises, chaquetas negras, bufandas café, rojos color sangre opaca, colores opacos de gentes apocadas, tristes y frías.
Era una ciudad en blanco y negro, de calles grises, edificios café claro, de aves plomas, de un río café, aguas pobres contaminadas que cruzaban el centro de sus vísceras, era invierno en ciudad ploma de cemento.

Lucho le dio la última fumada a su cigarrillo, lo tiro al suelo, apago con los pies y camino al terminal de buses, en una hora más partía el bus que lo llevaría al sur de su país.
Sonó 'Michelle' en sus auriculares y se acordó de ella.
La sola fuerza del recuerdo de ella disolvía en vaivenes simples una cotidianidad inhóspita. Recordó como ella era capaz de dibujar con risas amarillas conquistas espaciales, pintar con su llanto azul los mas tristes episodios que humano alguno hubiese sufrido y después recordó cuanto reían y como se quedaban dormidos desnudos en el living de su mansión, rodeados de Bolaños, Nerudas, champagne y copas de vino en reserva. Recordó el sonido del viento del mar salado, también la lluvia, el calor de ella y sus manos heladas.
Después se acordó del portazo que le dio en la cara.

Lucho sintió partir el bus bajo sus pies y desde la ventana se quedo mirando a dos amantes que se despedían como pidiendo y se decían: 'Próxima semana nos vemos' o 'Vuelvo y te lo meto'. Algo así entendió se decían en medio de balbuceos, abrazos temblorosos y promesas que vio como volaban imprecisas y tenues, cuan pompas de jabón.
Promesas simples, tímidas y entendió que así se hacían las promesas verdaderas, él, que ya había olvidado prometer.
El Soto

Thursday, February 20, 2014

La muerte enamorada

La muerte se enamoró
de mis pasos
se enamoró cuando me vio
bajando los cerros perdidos

Después la muerte
se obstino
de no tocarme pudo
a mi padre beso de espanto

Encantada la muerte me vio llorarle
fascinada la muerte me vio llamarle
se quedó a mi lado
silenciosa de amor

La muerte me amaba
mis pasos contaba
las horas del encuentro
mirada mortal !

Ahora la beso y le digo buenas noches
no se vaya enojar la muerte
y me de un día de estos
un beso mortal.


El Soto




Mi lucha

La Lucha
le prestó "Mi Lucha" de Hitler
al Lucho
que no luchaba

En la cárcel
te das cuenta
hay que estar ahí
Lucho

Tu sabes
te van a sacar la chucha Lucho
igual no más
en pedir no hay engaño

Igual se acostó al lado de ella
que se quedó quietecita
esperando desde siempre
tu respiración

Ahí se quedaron
abrazados
hasta el amanecer
hasta desaparecer


El Soto


El cuento de la suma y la resta

Ese día Lucha abrazó al Lucho y le dijo que la felicidad era eso, sólo un instante.
Lucho pensó en la felicidad, sumo las veces que había querido ser feliz y las que resto a las veces que no había sido feliz.
Pensó "¿Qué es la felicidad?", al momento comenzó a sonar en la radio "Mejor no hablar (de ciertas cosas)" de Sumo. La pelada de Luca Prodan le recordaba los niños con cáncer. "¿Serán felices los niños con cáncer?".


Yo creo que si - dijo un demonio.
Yo creo que no - dijo un ángel.

En efecto, Lucho miró un ángel y un demonio ambos dos apoyados perfecta y hermosamente en cada uno de sus hombros desnudos, discutíendo entre ellos.
Se cagaron de la risa, se cagaron de la risa del Lucho. El ángel precioso, el demonio hermoso.

"Sumando restando, sin cuenta y sin cuenta" díjose el Lucho.


ElSoto

Thursday, November 28, 2013

El cuento de la princesa caballero

Si me preguntáis en dónde he estado
debo decir: "Sucede".
Pablo Neruda


Había una vez una pintora que se podía morir de cualquier cosa, menos de colores. Solía decir: "No creo en las relaciones basadas en las promesas". Les hablaba a todos de la princesa caballero, todos le decían que no conocían dicha serie televisiva infantil, donde los personajes y capítulos de su televisión imaginaria creaban las más insólitas historias. Como ellos nunca habían visto princesa caballero, no podrían entender que desde aquél entonces las cosas se comenzaron a transformar en colores.

Bajó el antiguo ascensor de un antiguo edificio de una antigua avenida Pedro Montt atestada de comerciantes ambulantes y se fue caminando a la feria, llena de piltrachas de mil pesos. "todo a luca" se decía mientras caminaba un Domingo cualquiera, de un Valparaíso único .

Las gentes solo colores. Había un señor amarillo que la molestaba sin cesar, otro azul de medio día que la piropeaba, pero a ella le gustaba el chico vestido de negro. Solía besar besos de pintores, los besos estos se le arrancaban de los labios con una rapidez que no dejaba de sorprenderla y se depositaban trémulos en labios de cantinas pintorescas. Gustaba de la poesía y cuando la escuchaba oía colores

Ayer despertó llorando de forma colorienta. Al principio salió tímida una lágrima blanca sincera, después varias gotas amarillas de locura intensa, como saltaban las lágrimas de colores ! Mancharon la pieza que quedo convertida en una mezcla de todos sus colores llorados. Le extraño ese llanto amarillo, ya que recordaba llorar con más frecuencia el amarillo verde violeta.

Darse cuenta que le faltaban mas colores para llorar en forma más colorienta, le hizo llorar con mas vehemencia.


El Soto




Wednesday, October 02, 2013

de tumbo en tumba

Me dedicaré a visitar las tumbas de los poetas vivos.

Primero Cementerio General, Santiago de Chile, nicho 44 sin cuerpo de Pablo Neruda. Después Uruguay, fumaré marihuana libre, en silencio y melancolía. Reiré como un loco junto a Mario Benedetti. Nicaragua y la tumba de Rubén Darío, que no daría!. Después a París en barco , ahí conversaré con tantos, de tanto.

Terminaré mi recorrido ebrio, sobre la tumba de Lucila de María del Perpetuo Socorro Godoy Alcayaga en Nueva York.

Como pueden ver, a puros tumbos de tumbas.

El Soto